Las mujeres se acuestan desesperadas, a rumiar un libro. Hacen una pausa para tocarse, vuelven sin ánimo a su lectura, imaginando un rostro para cada personaje, un acento, un color de los espacios, un marco temporal. Mezclan en la historia, imágenes de su último fin de semana de sexo, insomnio y cuidados a un paciente desconocido.
Luego se abalanza sobre ellas la certidumbre de la soledad, el patrón repetido encuentro a desencuentro, impulso tras impulso. La cuerda está suelta y ellas quieren saltar hacia ningún lugar, abismales, fantasmagóricas, irresueltas. Clavando un poema en la puerta del cuarto, para soñar con el con el amor que jamás las alcanza.
Me encanta que abras este espacio, este pequeño espacio de manueleos, juegos de mariposa multicolor. Que se convierta en una hypomnémata y te permita fluir, hacer bailar esos afectos que se mueven a través de tu vida caótica, de hada verdiblanca, de luna que no se oculta e ilumina en medio de la noche, con un lucido resplandor.
ResponderEliminarTe quiero Manu niña, Manu amiga, Manu Lithuviel
Te adoro. Vos has sido una de las personas que más me ha motivado a atreverme.
ResponderEliminarEnhorabuena inspírate en todo lo que te rodea. toma todo y hazlo tuyo. ¿adivina quien soy?
ResponderEliminarDos Aluchis?
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