jueves, 31 de octubre de 2013

Ilustra

El sabor tras la contemplación de estas ilustraciones posmodernas, es el de una desesperanza la hijueputa. La oscuridad del mensaje, el desencanto por la vida, el asco visceral. 


Somos una generación de inconformes, pero ya sin la energía para querer cambiar nada. Evadidos. Borrachos de información y vacío y existencia.  

Una cagada horda de creadores, dioses sin un pueblo que redimir.