miércoles, 25 de septiembre de 2013

De cuando me indigno sintiéndome tan pasiva

Estamos condenadas las mujeres a ser poesía, no poeta,
así con todas las artes y las luchas.

En el imaginario de esos seres
legitimados por su sexo para el dominio,
estamos relegadas al pasivo papel de Penélope, de Ofelia.

Ellos conquistan* y nosotras calladas esperamos irredentas en la torre.
Y si como Lilith, elegimos la senda de la rebelión,
el sino es el de la soledad y la vergüenza.

Una vagina pensante es un corazón desbocado hacia el exilio.


*Conquistas espirituales, intelectuales, profesionales, artísticas, sociales, políticas.

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